Un escritor/a nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela:
Su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él/ella.
Un escritor/a está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido/a y su alma tiene precio.
Mi primera vez llegó un lejano día de septiembre. Tenía por entonces, diecisiete años.
http://www.youtube.com/watch?v=z0GJCcNhRIc
Consecuencia de las vacaciones...pero estoy segura de que hoy hemos empezado algo con duración ilimitada...más por tu parte, debido a tu talento a la hora de escribir...:)
ResponderEliminarSigue así, Señorita Bruscas!
Muaaaa