*Dame un balón, dame una cancha, eso equilibra mi balanza.
[[Se acabó. Como se acaban tantas cosas a lo largo de la vida, como quién pone fin a un capítulo largo de su historia, sabiendo que con el tiempo los recuerdos se irán llenando de polvo en la memoria, siendo éstos abrazados por las garras de un tiempo lejano, olvidando por suerte todo aquello que me ha llevado al punto en dónde hoy me encuentro y sólo se salvarán el eco de las risas de aquellos días donde el deporte nos permitió crear lazos de amistad, que espero rescatar de ese pasado que me persigue para mantenerlas en un presente.
Se acabó. Y cuando pongo fin a esta frase, siento que estoy arrancando de las entrañas lo poco que de él quedaba en mi vida.
Se acabó. Ya está, dejo de ser parte de ese gran equipo que me dejó que lo sintiera como algo más mío. No sólo son colores, no sólo es una ciudad, no sólo es un deporte, es algo más. Pero las palabras no saben reflejar ese conjunto de sensaciones, se pierden en significados comunes, vanales, descripciones tan vanas que son siempre pobres pues se mezclan, adrenalina, rabia, ganas, victorias y derrotas (Que en nada se igual a vivirlas en una grada como en pista), nervios porque todo tiene que ser perfecto en el momento preciso que nunca es el consensuado.
Se acabó. Y es ahora, es a mí, a quién le toca dar las gracias por todo lo que me han permitido vivir y de seguir estando cerca del ambiente y del deporte que tanto me gusta.
Se ha acabado. Porque yo he querido, porque ya he llegado a dónde debía llegar para finiquitar. Pero no hay lágrimas, nadie llora porque al aliento de una cerveza escupí lo que me corroía, y te ví sonreír, cómo hacia días que no lo hacías, y te pude hablar, sabiendo que escuchabas y porque me gustan las despedidas así, las que no son para siempre, las que me permiten leer en tus ojos un hasta pronto. Y saber al levantarme de esta silla, donde se realiza la despedida, que podré recordar, y sonreír.]] 27/07/12
No hay comentarios:
Publicar un comentario