A mis mayores.
A dos de mis referentes.
Otra época, otro mundo, pero mirad dónde estáis, y ¡juntos!
A vosotros, en estos sesenta años
que os han dado tanto.
Gracias.
Por lo que habéis sido, por lo
que habéis conseguido y trasmitido a vuestros hijos y por lo que ellos, nos han
seguido entregando.
Sois nuestro modelo de vida, de
trabajo, lucha, amor, apoyo, unión, obediencia, perseverancia, comprensión, un
ejemplo de familia que sigue su propia tradición.
Han sido sesenta años de amor
incondicional, un seis y un cero que representan décadas de esfuerzo, que
cuentan una historia, vuestra historia, y la nuestra.
720 meses luchando por vuestros
sueños
21.915 días queriéndoos un poco
más cada día
525.960 horas compartiendo más
alegrías que penas
31.557.600 minutos, alimentándoos
de sonrisas
189.345.600 segundos, disfrutando
y creciendo en compañía.
Somos el fruto de vuestro
proyecto. De lo que un día decidisteis formar. Tres hijos y tres nietos, una
familia unida, que ante nada queda atrás.
Quizá no tenemos grandes
riquezas, pero nos habéis enseñado la esencia de la vida, a tener una familia,
a sonreír ante una caricia, a preferir esta compañía, a las grandes y lujosas
fiestas.
Miradnos. Somos lo que habéis
logrado durante ese largo camino que nunca ha sido sencillo. Manteniendo la
mirada fija en el horizonte de los sueños, alcanzando el hoy, y mirando a los
mañanas que nos quedan por vivir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario