"Escribo, porque sino, me pudro por dentro"

miércoles, 12 de septiembre de 2018

Silencios de Luna Llena




Son las mismas paredes que han escuchado y observado tanto. Sueños y lágrimas. Largas noches de insomnio. Como la de hoy. Envuelto en una soledad de recuerdos, que quema. 

¿Cuánto puede sentir una persona? ¿Una sola? ¿Cuál es el límite de soportar conjuntos accidentales de palabras que más que consolar son como meter un daga ardiendo en la herida abierta?

Son incontables las noches que he observado a las estrellas. No es una noche más larga que otras muchas, y no son menos o más lo problemas. Pero aquí estamos. En la misma habitación que aguarda tantas ausencias. 

¿Sabes lo que es tener por cabeza una maraca? Corren como pollo sin cabeza distintos pensamientos, situaciones y personas. Sin ningún sentido ni coherencia. Una única consecuencia. La ausencia de Morfeo, que ni está.... ni se le espera.

Cuanto más intento correr, más voy hacia atrás ¿Cuántas veces me tengo que levantar? ¿En qué momento está permitido rendirse? Si todo ya ha acabado... porque me estoy peor, que al comenzar todo?

Escribo sin fundamento. No discrimino soporte. Me da igual papel, ordenador, móvil... si me va bien, en servilletas he puesto cosas importantes.

Me he colapsado de sentimientos hasta el punto que mi cuerpo emite su propio dolor para poder sanar. He llegado a tal punto del camino, que aunque quiero andar, la orden no llega de mi cabeza a las piernas.

¿Dónde están esos sabios? ¿Qué debo comenzar? 

Haz lo que necesites. Nadie te va a cuidar, sino te cuidas tú. ¿Cuántos luego, de verdad, lo entenderían? 

Nada es importante. Y sin embargo todo me nubla. Puedo ver todas las opciones, pero soy incapaz de valorar ventajas y consecuencias, hasta el punto de no poder pensar. La claridad es solo una palabra. No hay coherencia en mi mente, en mi corazón o en mi cuerpo.

Puedo llorar y reír a la vez. Puedo mirarte, quererte y odiarte a la vez. Y nada de lo que diga  o haga me hace sentir mejor. Nada de lo que pueda hacer, me da paz. Y a la vez mi cuerpo me frena. Me dice que me quede en la cama, y a mi eso me aterra.

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