Eran tan distintos
Como el reflejo
En el agua
De una mirada.
Eran
De esos amores
Atemporales
Que no necesitan palabras
De los que no conocen
Distancias
De los que saben
Sin hablar.
Él le regalaba rosas
No necesitaba excusas
Era su forma
De expresar que siempre
La cuidaría y querría
Pese a sus espinas.
Ella le dedicaba
Sus victorias
Sin saber
Que ya eran de él.
Un día
Creyó que jamás
Volviera a creer
Él se fue
Llevándose
Tanto de ella
Como de él.
Sintió que se moría
Que su castigo
Era la vida.
Pero salió la luna
Iluminando
Un jardín
Y ella volvió a descubrirlo
volvió a reír.
Supo que venceria
Que esas rosas
Siempre estarían ahí.
(30/11/18)

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