
Mamá, he soñado que llamabas a mi puerta un poco tensa y con los ojos empañados. Querías verme bien y fue la vez primera. Sentía que sabías como te añoraba. Y me abrazaste mientras te maravillabas de que aguantara triste y casi sin aliento, hace ya tanto que no estamos abrazadas... y en el silencio me dijiste...¡Lo siento!
Pero ha bastado sólo un ruido para despertarme, para llorar y para hacer que regresara a aquellos días que de niña me cuidabas, donde en verano cielo y playa se juntaban. Mientras con mi muñeca vieja te escuchaba los cuentos que tú cada noche me contabas y cuando más pequeá tú me acurrucabas y adormecida en tu regazo yo soñaba.
No hay comentarios:
Publicar un comentario