
A veces sientes muchas, muchísimas ganas de hacer algo. De dar el primer paso para que todo vuelva atrás. A veces lo sientes, y te crees valiente, capaz, de seguir hacia delante. Tu cabeza, sabia ella, te vuelve a la realidad, te de vuelve desde aquel momento donde todo empezo, donde decidiste complicar todo, y te das cuenta que no sólo depende de tí y te da pena.
Averiguas, escuchas, observar. Nada es como era. No esta esa persona que tu esperas. Me miro en el espejo, y he cambiado, nada de lo que fui queda, y al mirarte a tí... no te puedo ver, al escuchar lo que cuentan de tí... no eres quien busco. Pero algo me hace creer que puedo volver a encontrarte, ilusa de mí.
Recuerdo cada palabra que escribí, cada promesa que hicimos, cada uno de los planes que trazamos juntos. Los recuerdo, porque juré, y maldita la vez que prometí y lo cumplí. Las palabras se las lleva el viento... hubiera preferido mil palabras, y no tantos hechos, que hacen que el pasado fuera tan perfecto.
Y sin quererlo, lo veo. Ahora es tarde. Estoy donde quise estarlo, alguna vez. Donde me llevo el odio, la mala sangre, el miedo, el amor perdido... estoy donde quise. Y ahora...ahora no hay pasado, ni presente, ni futuro. No hay nada. Eso es lo malo.
Vicky
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